El regreso

Hola. Estoy de vuelta después de un período de auto-análisis y aprendizaje. Me tomé el tiempo para revisar mi manera de hacer videos y impartir clases. Critiqué a mí mismo y parte de esta crítica incluía una frustración personal acerca de mi inercia en ayudar a los estudiantes con dificultades en el aprendizaje de un idioma extranjero, en la pronuncia correcta y la retención de una palabra extranjera en sus mentes para nunca olvidarla. Enseñé portugués en aula por tres años y durante este tiempo mi solo propósito era hacer el idioma portugués lo más fácil posible para el estudiante. La práctica me ha enseñado que no siempre funciona así.

Los estudiantes a quien “les dan bien los idiomas” aprenden rápidamente según el calendario previsto, pero estos son el 40% de los estudiantes si mucho. Entonces, ¿qué sucede con el 60% restante? ¿Dónde he fallado?

Animé a los estudiantes a que hicieran críticas constructivas; después de todo, ellos parecían satisfechos con los aspectos más positivos de las clases como por las reseñas positivas en mi sitio web. Sin duda un problema fue que yo no fui fiel a la lengua meta durante las clases. Algunos estudiantes tenían una gran necesidad de traducción y creo que dejé llevarme. Otro problema fue que el método que yo usaba no era innovador y no se dirigía a mi público meta. Por ejemplo, a mi público meta yo no tenía que explicar la diferencia entre conocer y saber, como ella no existía en su idioma tampoco. Junto con el método aplicado, las clases se impartian con ayuda de PowerPoint.

Al principio tenía solo las primeras nociones del programa pero pudo superarme con el tiempo, implementar nuevas características, añadir sonidos e imágenes y convertir las clases en algo totalmente dinámico para que los estudiantes podieran interactuar con más facilidad. Eso me ha costado casi 1000 horas detrás de un ordenador mirando una y otra vez a la misma diapositiva y tratando de averiguar lo que no tenía sentido. Una vez las clases hubieran sido debidamente compiladas, el gran reto era preparar un documento que el estudiante podiera mantener como referencia y propósitos de escucha. El estudiante sería capaz de practicar al menos tres de las cuatro habilidades lingüísticas que son hablar, entender, leer y escribir.

Hablar y evaluar la pronunciación con un nativo es aconsejable sin importar la hora o el lugar: en la aula, en línea o en clases particulares. Pero lo más importante es que el estudiante tendría un punto de partida para conocer palabras de una lengua extranjera, visualizar y escuchar al mismo tiempo y con la frecuencia que él o ella desea y, a continuación y a su debido tiempo, ser capaz de practicar con otra persona, sin miedo de equivocarse y con confianza en sí. El video siguiente explicará paso a paso cómo he preparado estos videos para clases en línea.

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